Jessica Wong Seoane Photography

Cómo el MIR ayudó a desarrollarme como artista

Bienvenid@s a este nuevo post de ‘Cómo el MIR ayudó a desarrollarme como artista’. Como muy probablemente no sepáis qué es el MIR, voy a empezar por allí. Los estudiantes de medicina, una vez terminan la carrera, se dedican unos 9 meses, de manera intensiva, en la preparación para el examen MIR. El examen MIR es una prueba de acceso a una plaza de especialización médica en el Sistema Nacional de Salud en España. Concretamente significa Médico Interno Residente, que es en lo que te conviertes una vez que consigas una plaza.

Así que el 18 de junio del 2018, 10 días después de haberme graduado en Medicina, empecé la preparación intensiva para dicho examen (para lo cual nuestra academia nos aconsejaba estudiar poco menos de la mitad de cada día). Ese mismo día decidí que iba a intentar sacar fotos o retratos todos los días de la preparación. La idea era ambiciosa, y sabía que con toda seguridad iba a tener días en los que no pudiera sacar fotos (y así fue), ya sea por falta de tiempo, de ganas, o personas que fotografiar. De todos modos, inicié este proyecto, y no me arrepiento de ello. Es más, en los siguientes puntos os explicaré en qué medida me cambió como artista y todo lo que me aportó este proyecto.

Pero antes, un tratado de 11 puntos desarrollado por mi compañera Esti Marimon sobre qué es la preparación MIR.

Tratado 'La preparación MIR es...' de la célebre Esti Marimon

1. Dar importancia a una buena rutina

Nuria. Fotografía realizada en 5 minutos de descanso entre clases.

Prepararse bien para el MIR, como para cualquier oposición, implica llevar una rutina organizada y unos buenos hábitos. En concreto llevábamos un horario de 11,5 horas diarias entre estudiar, hacer test e ir a clase (y repetir de nuevo al día siguiente). Poco a poco íbamos perdiendo la noción del tiempo, ofuscados en una rutina sin fin.

No obstante, el hecho de tener una rutina, ayudó a que organizara un tiempo concreto en el día en el cual me dedicaba solamente a la fotografía, ya fuera media hora, ya fuera una hora, pero un tiempo concreto.

Destaco este punto sobre la rutina, aunque que no le di la importancia que tiene hasta que terminé el examen y volví a una vida sin rutinas. En ese momento me di cuenta que tenía todo el tiempo del mundo, y a la vez que perdía el tiempo mucho más que antes (ojo, que uno de mis cantantes favoritos dijo que cualquier tiempo perdido disfrutado no es tiempo perdido – a veces es necesario perder el tiempo, añado).

Con todo esto digo, da igual que estés preparándote una oposición, seas un artista y quieras crear un proyecto, seas deportista, (…) seas como fueres, dedícale un tiempo, da igual cuánto tiempo, a tu proyecto, cada día.

2. Conocer a nuevas personas

Quiero poneros en contexto. El día 5 fue mi último examen práctico. El día 8 me gradué. El día 18 estaba en otra ciudad. Mi situación no fue única; así se encontraban miles de médicos recién graduados. Todos concentrados en una misma ciudad. Todos con un cambio de vida espectacular en cuestión de días. Es verdad que íbamos allí a una preparación intensiva, pero en una situación vital que difería de todo lo anterior vivido.

En este punto he de matizar que sí, conocí a muchas personas en la preparación MIR, pero también fue en gran medida a la fotografía. Quien me conoce sabe que yo al principio tiendo a ser tímida. La fotografía era mi ‘excusa’ para abrirme a conocer a nuevas personas, atreverme a hablarles, a pedirles que posaran para mí. Al final estaba fuera de mi zona de confort. Y es en esa zona donde se cuece lo mejor para un artista.

Ha sido una época que no la definiría como fácil, pero gracias a personas que conocí en ese tiempo, el camino fue mucho más ameno.

pomelos

3. Volver a conocer a personas

Silvia volando en el mar del libros que nos leíamos cada semana. No era tan divertido como ella lo hace parecer.

Cuando te estás preparando para una oposición, lejos de tu familia y amigos, te encuentras en una posición vulnerable. Son momentos y vivencias en las que o uno cae o uno crece. También son momentos en los que las diferencias se disipan y quedan las personas.

Son momentos en los que uno cambia mucho su punto de vista hacia las personas de su alrededor.

Eso ayuda a retratar a una persona desde una nueva perspectiva de la personalidad del retratado, y también del fotógrafo mismo.

Es igual que con las películas; cuando uno las ve de nuevo, nunca ve la misma película. Detalles mínimos que lo cambia todo.

Mis preciosas compañeras de piso que tenían la paciencia de acceder a sesiones de fotos improvisadas

4. Optimizar el tiempo

No os voy a mentir. Había sesiones que se alargaban el tiempo que queríamos, sobretodo los domingos (bendito día de descanso). Pero eso no era la norma en la mayoría de sesiones de fotos. Normalmente las modelos también eran opositoras del MIR, así que cedían media hora (razonablemente) de su tiempo, para posar. Hay sesiones en las que literalmente sólo teníamos 5 minutos para la foto.

Eso me ayudó a optimizar mucho el tiempo. A tener el concepto pensado de antemano. A tener una idea de la foto que quería sacar. Visualizar la fotografía aún no tomada. Tenerlo todo claro, tener todo organizado, para que cuando llegue la media hora reservada, hasta sobre tiempo para salir corriendo a clase. Es increíble cómo estoy más satisfecha de algunas sesiones tomadas en media hora que otras tomadas en cuatro horas.

Como dice la célebre Esti Marimon en su tratado: La preparación MIR es la mejor enseñanza sobre relativización. – Y añado, y de la relativización del tiempo.

Marta corriendo en una sesión de fotos media hora antes de empezar la clase. También tuvo que correr para llegar a clase.

5. Utilizar nuevas técnicas

Al final como todo, es reinventarse o morir. Quizá fuera una cierta rebeldía al hecho de tener que vivir la misma rutina (necesaria sí, pero aburrida) cada día. Me explico: Sí, tenía que vivir cada día el mismo día, pero no tenía por qué sacar el mismo retrato.

Puede que mi estilo se viera disuelto entre las diferentes técnicas utilizadas. Pero sé que lo único que consigo saliendo de nuevo de mi zona de confort es ayudarme a desarrollar un estilo propio definido un día.

Así que mi consejo en la fotografía es, atrévete a probar cada día un estilo diferente; saca una foto en blanco y negro, dale una saturación innecesaria, échale harina a la modelo, tira confeti, píntale la cara de todos los colores posibles, échale flores (pero literalmente), haz que vuele, haz que sueñe, haz que esté en un cuento de hadas, explora nuevos lugares, nuevos laberintos, nuevas tormentas, … Mi consejo es, explora. La vida es demasiada corta como para quedarse con un solo estilo.

6. Aprender a utilizar Lightroom

Desde que tengo una cámara entre mis manos, he intentado conocer todos los entresijos de Adobe Photoshop. Ese encantamiento no ocurrió con Adobe Photoshop Lightroom. Cada vez que lo usaba, sentía cómo me quedaba corta a la hora de editar. Siempre necesitaba complementarlo con el Photoshop. No fue hasta que vi que tenía que optimizar mi tiempo de edición de las fotos, que lo encontré como la herramienta potente que es en verdad. 

- Julen: Parezco de una publicidad de gafas.

Es verdad que cuando quiero hacer el ajuste fino, siempre preferiré el Photoshop. Pero a la hora de editar varias fotografías a la vez, cuando quiero que quede una sesión con una paleta de colores parecida, con una luz parecida, (…); y sobretodo, cuando quiero editar de manera eficiente, accedo al Lightroom.

– Sé que much@s de los que leáis esto probablemente no conozcáis este programa. Próximamente intentaré hacer un post sobre para qué sirve y cómo usar Lightroom. –

Al final es lo mismo de antes, el hecho de tener poco tiempo hace que uno se plantee cómo hacer las cosas de una manera más eficiente en términos de tiempo.

7. Crear recuerdos

El proyecto de sacar una fotografía cada día en mi preparación al MIR ha sido, como he dicho antes, un proyecto ambicioso, pero no me arrepiento de ello. Cada fotografía, cada retrato, cada persona, ha creado en mí una impronta.

Sé que la situación que he explicado es excepcional en este mundo tan diverso. Pero quería contaros cómo en una situación que conllevaba la mayor concentración posible, la priorización máxima de mi parte, también hubo cabida a un proyecto que me ha enriquecido como artista.

Por eso, ya sea que casualmente estás en la misma situación que yo (entonces que Dios se apiade de tu alma preparando el MIR), o sea que tu vida ajetreada no te deje tiempo ni para respirar; crea algo, da igual el qué. Dale un tiempo, da igual cuánto tiempo. Introdúcelo en tu rutina diaria. Sé constante. Y verás que poco a poco, lo que empezó con una foto, acabó siendo algo mucho más grande.

Sí, puse esa cara a propósito. Best Halloween Ever.
Terminar un simulacro y salir corriendo a una fiesta a 400 km es posible.
Cangas de Onís, de las primeras excursiones. La fotógrafa fotografiada.

¿Estás en una situación parecida? ¿Tienes dudas de cómo empezar tu proyecto personal? Escribe en los comentarios tus dudas, tu historia, o si te ha gustado este post. 😉

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